Información de destino
Este pequeño reino, el último estado lamaísta del mundo, cuenta con enormes montañas boscosas surcadas por profundos valles. El nombre actual de Bután procede del término indio Bhotanta, con el que se conocían todas las regiones habitadas por gentes de raza tibetana.
Está situado al este del Himalaya y al sur de la India, es uno de los países asiáticos más desconocidos para el viajero. En este espectacular enclave montañoso encontrará una rica y variada flora y fauna, así como increíbles monasterios budistas. Thimpu, la capital, está ubicada en un inmenso valle a 2.370 metros de altura.
Cultura
Bután, trabaja activamente para conservar las construcciones tradicionales. Un Real Decreto obliga a los lugareños a respetar el estilo de las casas butanesas en donde la parte superior, hecha de madera, está a menudo decorada con motivos coloridos.
Encontraremos muchísimos chortens, edificios que simbolizan los cinco elementos, levantados en memoria de un lama o para proteger al viajero de los malos espíritus. Cualquier caminante, al pasar junto a un chorten, debe dejarlo siempre a mano izquierda. Los lhakangs (templos) se distinguen de las casas por una amplia banda roja que ornea la parte superior de los muros. Pero las construcciones más imponentes que dominan los valles son, sin discusión alguna, los Dzongs (monasterios-fortalezas) repartidos en todo el territorio, que sirven para albergar a la comunidad monástica de la región y a las oficinas de la administración.
Religión
El 75% de la población es budista. Bután es el único país del mundo que tiene como religión oficial la forma Tántrica de Budismo Mahayana. En el sur, la población de origen nepalí practica el hinduismo.
Tradiciones
En Bután hay que llevar ropa discreta, y sobre todo se ruega discreción si se participa en fiestas religiosas. En especial, no se puede ni fumar ni comer ni hablar demasiado fuerte. Se suele dar un pequeño donativo cuando se visita un templo o un monasterio.
Zonas de interés
Paro
Como casi siempre sucede en Bután, el pueblo de Paro se desarrolla a mediados de los años 80 alrededor del dzong; sólo hay una calle principal comercial. La ciudad es interesante por sus monasterios y su Museo Nacional en la antigua atalaya, construida en 1650. No se puede dejar de visitar y es una excelente introducción a la riqueza cultural del país. La población lo considera un templo porque casi todos los objetos tienen una simbología religiosa: las obras de arte, las costumbres, los estandartes pintados y también las telas.
Thimpu
Capital del país desde mitades de siglo, Thimpu cuenta con unos 30.000 habitantes. No hay una gran actividad en la ciudad pero sí en el mercado que tiene lugar una vez por semana; las tiendas de la calle principal son el mejor sitio del país para comprar recuerdos. Al lado de la Escuela de Pintura, que transmite la herencia ancestral a las generaciones jóvenes, se encuentra el Instituto de Medicina. La Biblioteca Nacional acoge una colección de libros antiguos incalculable.