Información de destino
Hong Kong, una de las ciudades más modernas de Asia, está repleta de inmensos y modernos rascacielos, calles atestadas de gente con prisa, multitud de carteles y neones luminosos y un intenso olor a salsas, aceite y carne. En esta fantástica metrópoli china nunca verá autopistas de cuatro carriles, siempre dos o tres por sentido, o edificios que no miren al mar y recubiertos de espejos para atraer el agua y el viento, porque, según los hongkoneses adeptos al Fung Sui o Feng Sui, trae mala suerte. Pero si además acude al distrito Central, donde se erigen inigualables edificios unidos por una red de pasos elevados donde se agolpan las tiendas más elitistas, Hong Kong le parecerá otro mundo. El Banco de Hong Hong, diseñado por el prestigioso arquitecto Norman Foster, preside la bahía.
Lugares de interes
Isla de Hong Kong
Descubrimos de cerca la postal de rascacielos, famosa en el mundo entero. En el corazón del elegante barrio "Central", nos mezclamos con los agentes de la actividad financiera, admirando sobre todo las líneas de la torre del banco de China diseñada por Pei, y las del banco de Hong Kong y Shanghai, obra de Foster. Este espacio vertical casi futurista conserva, sin embargo, la huella del Imperio británico que se observa por ejemplo en el antiguo tribunal supremo o en la catedral St John. En este lado de la isla avanzamos pasando de un nivel a otro gracias a pasarelas aéreas que unen inmensas galerías comerciales y edificios funcionales. Los adictos a las compras se volverán locos, sobre todo en Causeway Bay tan concurrido, de día como de noche, a la luz de los neones. Pero los templos de las compras son innumerables en Hong Kong. Entre estos dos barrios, las calles de Wan Chai ofrecen una visión más tradicional de la isla. En Des Voeux Road, el movimiento incesante de los tranvías de estilo imperial se inmortaliza en película. Internarse más en las tierras equivale a seguir escaleras a través de las que se llega a los modernos barrios de Soho y de Lan Kwai Fong, donde se reúnen los expatriados. En la encantadora y sinuosa Hollywood Road encontrarás anticuarios. También puedes decantarte por dejarte llevar por la escalera mecánica más larga del mundo "the Mid-Levels", que recibe el mismo nombre que el barrio residencial más lujoso de la ciudad. Para llegar al punto culminante de la isla, coge el famoso funicular del Peak, a imagen del primero construido en 1888. Desde aquí se ven los rascacielos y la bahía de Hong Kong. Al otro lado se descubren también inmensos parques verdes, ideales para pasear y caminar. Al sur de la isla son numerosos los bañistas en las playas de Repulse Bay y Deep Water Bay. En el puerto de Aberdeen, se encuentran varios restaurantes flotantes, donde sirven delicioso marisco. Seas amante de la hípica o no, es imprescindible dar una vuelta por Happy Valley ya que la población local adora las carreras de caballos y es aficionada a las apuestas.
La Península de Kowloon
Ofrece a los visitantes mil caras inolvidables y fascinantes. Grandiosa por la vista que ofrece del puerto Victoria y la isla de Hong Kong, actriz de cine en la Avenida de las estrellas, espiritual en el templo Tin Hau, mítica en el hotel Península, cultural en el museo de Arte o de Historia, tradicional en el mercado de aves, aérea en el museo del Espacio, verde y romántica en el parque Kowloon, hipnótica al ver sus miles de neones, insólita en el mercado de peces rojos, interminable como Nathan road que la corta en el medio, concurrida y bulliciosa en el impresionante barrio de Mongkok, chispeante durante la sinfonía de luces cada noche a las 20h, popular y misteriosa en el mercado nocturno de Temple Street con sus diosas de buena ventura? Cautivadora, cosmopolita, mágica, concurrida, trepidante, ecléctica: ¡por todas partes! Así es la península de Kowloon.