Siria
Siria reúne la refinada elegancia de Damasco con sus mezquitas y palacios; las indestructibles fortalezas y castillos de la época de los Cruzados; bellísimas ciudades romanas, como Palmira en medio del desierto, o el gran zoco de Aleppo.

Aleppo al atardecer
Detalle de Saint Simeon
Ruinas de Palmyra
Iglesia St. Sergous en Resafa
Damasco
Bosra
Vista de castillo de Aleppo
Palmyra
Panoramica de Palmyra
Fortaleza de Aleppo de noche
Teatro Romano Palmyra
Fortaleza de Aleppo
Qasr Ibn Wardan
Necesitas actualizar flash
Videos disponibles
SiriaViajes a Siria
Limpiar filtro
Información de destino
Entre el Mediterráneo y el Eúfrates, se extiende este bello país lleno de ciudades históricas, escarpadas montañas, verdes praderas y vastos desiertos.
El cruce de culturas y la herencia histórica hacen de este país una tierra de misterios por descubrir.
Limita al oeste con el Mar Mediterráneo, Líbano y Palestina, al sur con Jordania, al este con Irak y al norte con Turquía. Organizada en 14 provincias ó muhafazat, cuenta con la ciudad de Damasco como principal núcleo de población y capital del país. En términos geográficos Siria consta de una llanura costera en la parte oeste y una gran meseta esteparia que se extiende por el resto del país.
Cultura y tradiciones
El carácter del pueblo sirio es amable y tolerante, siendo por norma general gente hospitalaria que gusta de conversar durante largas horas, con una taza de té como excusa. Son sin embargo, y por motivos de índole religiosa, muy conservadores respecto a las mujeres y a la forma de vestir si lo comparamos con los estándares occidentales. Se calcula que aproximadamente el 90% de los sirios practican el islamismo, perteneciendo en su mayoría a la rama sunita, si bien hay otros pequeños grupos de pertenecientes al islamismo, como son los chiitas, alauitas y drusos. Existe asimismo una destacada comunidad de cristianos ortodoxos –especialmente entre los sirios de origen armenio- y una pequeña comunidad judía concentrada en Damasco.
Arte y Cultura
Fuertemente influenciada por la religión islámica, la cultura Siria está sometida a unos cánones muy estrictos que no obstante han dado como resultado un gran nivel de perfeccionamiento en áreas como la artesanía. Asimismo dentro de sus fronteras se encuentran numerosos restos pertenecientes a antiguos periodos que recogen la influencia de otras culturas.
Conserva intacta la tradición de las actividades artesanales en campos como el trabajo del metal, la marquetería, la tafiletería y la seda.
Aún hoy día pueden verse en Damasco, Hama y Alepo tejedores de seda trabajando en sus telares de madera igual que lo hacían sus ancestros en Ebla en tiempos remotos y sopladores de cristal que rememoran como sus predecesores inventaron técnicas para colorear el vidrio hace ya 3.000 años. Los artistas aún dibujan héroes épicos casi idénticos a los que están grabados en las piedras siglos antes de Cristo.
Musica
La música siria se circunscribe a los estilos tradicionales árabes, especialmente entre los beduinos, que cantan salmodias similares a un trance para acompañar a una bailarina del vientre. Pese al peso de la tradición, de un tiempo a esta parte la parafernalia musical ha empezado a incorporar el uso de instrumentos occidentales que se combinan con los de la cultura autóctona. El Gran Instituto de la Música, es el principal conservatorio y institución del país dedicada al estudio y desarrollo de la tradición musical siria. Asimismo, a lo largo del año se celebran numerosos festivales musicales, destacando el Festival de Música de Cámara, celebrado en Palmira.
Literatura.
Siria cuanta con una gran tradición de poesía oral y escrita. Durante el S. XIX y principios del XX, los autores sirios jugaron un destacado papel en el renacimiento de la cultura árabe. La biblioteca nacional de Al Assad, inaugurada en damasco en 1884 constituye el principal depositario de la literatura del país.
Danza
Siria posee una larga tradición de bailes folklóricos. Dichos bailes, ejecutados en grupo y en los que se combinan el canto y los movimientos rítmicos, poseen muchas variables dependiendo de la región del país.
Una de las modalidades más conocidas y vistosas es la Dabka. Realizada generalmente a rimo de tambor o flauta, esta danza consiste en una coreografía de pasos y golpes contra el suelo para la que es necesario tener un buen juego de pies.
Gastronomía
La gastronomía siria es hija de varias culturas y en ella se combinan la cocina refinada y la más austera tradición: las cocinas imperiales de los sasánidad iraníes, los abasíes de Bagdad, armenios y los turcos otomanos aportan sus sofisticadas creaciones mientras que los hábitos de los nómadas del desierto aportan la costumbre de comer pan, dátiles, y carne de cordero, cabra, camello ó caza preparados al fuego de una hoguera. Aunque los sirios utilizan los alimentos mediterráneos, compartidos con las culturas occidentales su elaboración es distinta.
Entre los platos sirios destacan el humus puré de garbanzos y el Muttabal (puré de berenjenas), el labne yogur, el falafel (buñuelos de garbanzos molidos y fritos), la tabula (ensalada a base de trigo partido, tomate, cebolla y perejil) y el Kibbe (compuesto de bolas fritas de trigo partido y relleno con carne).
Zonas de interés
Damasco
Considerada la ciudad más antigua del mundo ha sido conocida por muchos nombres en la antigüedad: la reina de las aguas, la de los cielos benignos ó la esmeralda del desierto entre otros. Actual capital del país, fue fundada hace más de cuatro mil años sobre el Guta, un oasis entre los ríos Barada y Aawah. Fuera de los muros de la ciudad antigua y hacia el oeste se encuentra una gran avenida que sigue el citado río Barada, el cual parte la ciudad en dos.
Dotada de una extensión de casi 600 km cuadrados, la ciudad se extiende hacia el Monte Casiun. Designada Patrimonio de la Humanidad en 1979, a lo largo de su extensa historia la ciudad de Damasco ha conocido varios y muy diferentes periodos de esplendor, destacando el S. VII con la llegada del Islám –convirtiéndose en un importante lugar de paso para los peregrinos en dirección a la Meca-, la época de las cruzadas, donde se convirtió en el principal feudo del mítico Saladino y el S. XVIII, convertida damasco en una importante población del Imperio Otomano. El corazón de la actual Damasco lo constituye la Ciudad Antigua cuyas calles estrechas y misteriosas esconden, tras sus puertas, patios de naranjos, mezquitas, palacios y hogares heredados a través de los siglos y enmarcados entre los muros de la ciudad vieja, que se remontan al tiempo de los romanos. La ciudadela era una ciudad dentro de la ciudad con sus muros y actualmente, tras los trabajos de restauración acoge las principales reliquias, museos y actividades culturales de la ciudad.
Aleppo
Situada en la parte norte del país, haciendo frontera con Turquia, se encuentra esta provincia, una de las más habitadas del país.
Debido a su posición esta región fue durante siglos un importante enclave en las principales rutas comerciales, motivo por el que pueblos como los egipcios, los persas, los romanos ó los turcos han tenido una presencia destacada en su territorio a lo largo de la historia. Debido a esto la región cuanta con numerosos edificios y obras de arte procedentes de culturas de muy diversas tradiciones. La región de Alepo también es conocida con el nombre de Halab al-Shahba (“Leche fresca”), nombre que según la tradición le fue dado por Abraham.
Alepo es la segunda ciudad más importante de Siria tras la capital. Por su situación de cruce de caminos, posee una riqueza cultural e histórica considerable. Es famosa por su arquitectura, por sus atractivas iglesias, mezquitas, escuelas, tumbas y baños. Destaca asimismo su gran mercado callejero.
Bosra
Situada en la región de Daara, fue fundada por los nabateos en el siglo II a. C. aproximadamente, esta localidad destaca por su espectacular y magníficamente conservado teatro romano.
Construido en el siglo II d.C., puede albergar hasta quince mil espectadores, siendo la mayor construcción de este tipo de toda la zona. Actualmente cada verano se celebran allí actuaciones locales e internacionales arropadas majestuosamente por un decorado natural de arcos y columnas romanas. La ciudad conserva, además, un gran número de ruinas romanas: baños, columnas, puertas monumentales, etc. Aparte de los romanos existen importantes obras fruto de otras culturas que merecen una visita, como la iglesia y la catedral bizantina y las mezquitas de al-Mabrak y al-Arouss. La parte antigua de esta ciudad fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980.
Palmira
Está localizada en la región de Homs. Es la antigua capital del reino nabateo, esta ciudad vivió un corto pero intenso periodo de esplendor en el S. III d.C. bajo el mando de la reina Zenobia que consiguió que esta urbe rivalizase con las antiguas Roma y Persia. No es extraño por tanto que Palmira también fuese conocida como “Tadmor” (“ciudad prodigiosa”).
Convertida en una importante provincia del Imperio romano, pasaría a manos árabes en el S. VII hasta que en el S. XI fue seriamente afectada por un terremoto que hizo que fuese abandonada, poblada a partir de entonces por nómadas beduinos que se cobijaban en sus ruinas hasta su “redescubrimiento” en el S. XVII por dos comerciantes ingleses. Ubicada junto a un oasis a medio camino entre el mar Mediterráneo y el río Eufrates Palmira fue durante siglos una parada obligada para las numerosas caravanas que realizaban las rutas comerciales entre Europa y Asia. La actual Palmira es uno de los principales centros turísticos de Siria gracias a sus abundantes y bien conservadas ruinas de la época de dominio romano.
Malula
Se encuentra a unos 56 kilómetros de Damasco y está situada a 1.500 m. de altitud. Sus habitantes aún hablan arameo, la lengua de Jesús, también hablada en dos pueblos vecinos, Jabadin y Bejaa. Las casas están distribuidas a los pies de las escarpadas montañas, algunas de ellas colgadas literalmente de los salientes, lo que le da un aspecto único potenciado además por el contraste entre sus fachadas de colores claros y el color ocre de las montañas. En esta localidad se pueden visitar dos monasterios: el de San Sergius y Santa Tecla. En este último se encuentra una pequeña charca llamada “Las lagrimas de Santa Tecla” cuya agua se cree posee propiedades milagrosas.
Apamea
Es una ciudad siria, situada a unos 50 km. de la actual Hama, junto al río Orontes. Fue construida por el primero de los reyes seleúcidas, Seleuco I Nicátor, en el año 300 a. C., quien puso el nombre a la ciudad en honor a su esposa. En época cristiana se convirtió en un importante centro de filosofía y conocimientos, llegando a tener una población de más de 500.000 habitantes.
En esta ciudad se firmó la paz en 188 a. C., dos años después de la batalla de Magnesia, entre Antíoco III Megas y los romanos. La mayoría de las ruinas conservadas pertenecen a la época del Imperio bizantino. Destacan entre sus ruinas la calle principal, de trazado romano y el pórtico.
Sergelleh
Serjilla (Serjelleh) es la más extensa y con más edificios conservados, es junto a Ruweiha, Jerada, Qal’at Sim’an y Bara una de las ciudades muertas más conocidas. El misterio de por qué fueron abandonadas acrecienta las sensaciones que causa pasear entre sus ruinas, porque da la impresión de que sus habitantes se fueron de un día para otro.
Data de la época bizantina, entre los siglos V y VI y sus restos han llegado hasta nosotros por su calidad en las construcciones y porque usaban la piedra como material de construcción. Tiene características próximas a nuestro románico.
Era una ciudad bizantina-cristiano-romana que prospero por estar situada a lo largo de las rutas comerciales importantes en el imperio bizantino fue posiblemente abandonada cuando la zona fue conquistada por los árabes y las rutas comerciales cambiaron sus rumbos. Posiblemente entonces sus habitantes migraron hacia zonas más prosperas dentro del nuevo orden imperante.