DESCUBRIENDO RINCONES INCREÍBLES
Con su paisaje imponente y su nombre inquietante, Death Valley es un destino único para quienes buscan experiencias inolvidables. Este parque nacional, el segundo más grande de Estados Unidos, forma parte del desierto de Mojave. Sus formaciones geológicas, que evocan un escenario lunar, ofrecen una belleza árida llena de contrastes. En primavera, el valle se cubre de flores silvestres, mientras pueblos fantasmas y antiguas minas narran historias de pioneros. La vida silvestre y los horizontes infinitos lo convierten en un paraíso para los amantes de la naturaleza y la aventura. Durante décadas fue el epicentro minero de la región, y hoy vestigios históricos como la Mina Billie invitan a descubrir la esencia de este territorio legendario.